Ya que por desgracia un accidente de caza le provoca a una persona lesiones graves, como por ejemplo una herida de proyectil en la pierna que precisa de intervención quirúrgica y que requiere un periodo de recuperación largo además de dejar secuelas físicas y psíquicas importantes. E incluso, incapacidad para el trabajo. La indemnización que percibirá el lesionado de caza será importante, por lo que la cobertura de un seguro básico puede que no sea suficiente. Por ello, y dado que los seguros de caza son económicos, siempre es aconsejable contratar un seguro con las mayores coberturas posibles.
El propio cazador está expuesto a dos lesiones muy habituales: de hombro y oído. La primera, también conocida como “hombro de cazador” se debe, a una contusión en la articulación del hombro por el retroceso del arma.
Suele tratarse de una lesión leve, que cursa con dolor, e incluso una limitación de la movilidad articular, y tiene un tiempo medio de curación de alrededor de cuatro días. Siempre es conveniente realizar una revisión médica. Si el golpe ha sido muy fuerte, o el cazador tenía patología previa (por ejemplo, una artrosis de hombro).
Su prevención es la utilización de una técnica correcta para el apoyo de la culata. Respecto a las lesiones del oído por detonación, un disparo puede ocasionar un trauma acústico que se acompaña dolor, disminución de la audición, mareo y zumbidos. Siempre es conveniente la valoración por un médico.
Por último las lesiones oculares pueden ser debidas a muchas causas, como contusiones fortuitas, erosiones del ojo por ramas, traumatismos faciales por caídas accidentales, y por el impacto de un proyectil. Todas las lesiones oculares deben ser valoradas lo antes posible por un médico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario